Presentación de Mis Mejores Fotografías.

domingo, 25 de agosto de 2013

Escalada nocturna en El Peñotillo (Navacerrada).

En realidad el Peñotillo (2.123 m.) no es más que el hermano menor de La Maliciosa, la más colosal de las montañas de Madrid (aunque no la más elevada). Pero a su vez, el Peñotillo cuenta con otro hermano menor, el Peñotillo Bajo (1.848 m.). Ambas montañas ofrecen las mejores vistas posibles de Madrid, alejadas del bullicio casi constante que suele ocupar la cumbre de la vecina Maliciosa. 

El Peñotillo Bajo a la izquierda; al fondo el Peñotillo Alto.
Nos disponemos a realizar dos interesantes ascensiones: La primera de ellas al Peñotillo Bajo, a través de su vía "Cruz del Sur" (IV+), y la segunda al Peñotillo Alto, a través de la vía del "Espolón Rosa" (V-).

Realizamos la aproximación desde el aparcamiento de La Barranca ayer sábado, a donde llegamos a las siete y media de la tarde. La ascensión al Peñotillo Bajo es larga y costosa, casi dos horas de ruta. Llegamos a la base del Peñotillo a las nueve y media. 

La vía "Cruz del Sur" consta de dos largos que suman unos 75 m. de escalada de grado IV+. No son muy exigentes, pero iniciamos su escalada en torno a las diez de la noche, lo que significa que probablemente nos quedemos sin luz natural durante el segundo largo.

Dany monta la reunión sin apenas luz natural.
Dany inicia la vía subiendo el primer largo sin mucho esfuerzo, pero tiene que montar la reunión casi a oscuras. Después subo yo y afronto el segundo largo con el frontal ya encendido. Es la primera vez que escalamos de noche. No es ninguna tontería, pero muchas de las grandes ascensiones exigen ser iniciadas durante la noche, de modo que tenemos que estar preparados ante la posibilidad de vernos algún día en una situación semejante. 

La verdad es que fue algo increíble, el frontal permite iluminar todo lo necesario para buscar los lugares donde poner un seguro, pero no permite ver más allá de los dos metros y avanzas sin saber muy bien lo que te vas a encontrar. Miras para abajo y no ves más que la pequeña luz de tu compañero, el cual a su vez apenas puede ver lo que hago, sólo puede estar atento a las indicaciones que le voy diciendo para que no descuide la seguridad. El resto está todo oscuro, todo salvo las luces de las poblaciones cercanas. Es como flotar en medio de la nada.

Cuando llegué a la cumbre monté la reunión y Dany subió limpiando la vía. Recogimos el material y descendimos a la base por la cara norte. Allí mismo buscamos un hueco para vivaquear y pasamos la noche durmiendo al raso.

Con lo que no contábamos fue con las moscas, que no nos dejaron pegar ojo durante toda la noche. Nos levantamos con los primeros rayos de luz y los cuerpos destrozados por no haber podido dormir. Desayunamos y rápidamente nos pusimos a caminar para subir a la base del Peñotillo Alto.

Peñotillo Bajo desde su base en la cara sur.
La vía del "Espolón Rosa" consta de cuatro largos de dificultad moderada que permiten la ascensión al Peñotillo Alto por la cara sur, la más interesante desde el punto de vista alpinístico. El primero de los largos se inicia por un diedro de unos 8 m. con bastante maleza y bloques inestables. 

Dany apañándoselas para montar la reunión del primer largo.
Dany subió y montó la reunión en un lugar equivocado, apenas tenemos referencias y él consideró oportuno montarla en una posición bastante incómoda. Cuando yo subí, no sin pasar algunas dificultades, me reuní con él  y continué hasta que encontré un bloque que apenas me dejaba continuar. Las pasé canutas, lo intenté una y otra vez hasta que me desmoralicé.

Apenas había posibilidad de maniobrar.
Me puse nervioso, tanto que se me cayó un friend. No tuvimos más remedio que iniciar la difícil tarea del abandono de vía. Buscamos una roca donde atar un cordino, colocamos un mallón, y nos preparamos para el rápel. No fue nada fácil, primero bajó Dany y luego bajé yo.

Dany se prepara para el rápel.
Es muy duro afrontar un abandono de vía, sobre todo en el primer largo, pero en la montaña hay que estar preparado para todo, incluidos los fracasos. Somos conscientes de que no estamos en condiciones de afrontar los cuatro largos de esta vía y decidimos intentarlo en otra ocasión. Lo acusamos al cansancio acumulado durante la noche y a la falta de práctica; lo cierto es que tenemos que estar mejor motivados para enfrentarnos a ella. Volveremos pronto.

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